Bear está profundamente enamorado de Nikki, pero no está seguro de ser correspondido. El miedo le puede y no se atreve a declarar su amor, su timidez le paraliza. Un día, entra en una tienda esotérica donde venden un silbato mágico, que te concederá un deseo. Bear pide el amor incondicional de Nikki…
Que agradable es meterte en el cine sin tener ni idea de lo que vas a ver, y que de repente te sorprendan de una manera tan fresca y entretenida como lo hace aquí Curry Barker. Es difícil que suceda, uno suele ir con algo de información, con cierto conocimiento del director o habiendo leído alguna crítica. Pero en este caso, cero por ciento de conocimiento previo. Las gratas sorpresas llegan rápido: para empezar, los actores están muy a la altura, y ya sabemos que sin eso es muy difícil que una historia nos entre bien. Para seguir, el tema del silbato mágico es todo un acierto. Meter un elemento en el que tienes que creer, con ese concepto de “ten cuidado con lo que deseas porque se puede cumplir” resulta muy divertido, y es algo que podríamos haber hecho cualquiera de nosotros, desencadenado auténticas catástrofes. Y para acabar, que Barker no escatime en salvajada y consiga dar auténtico miedo y mal rollo es algo a celebrar y a reconocerle como se merece. No es fácil generar miedo en el espectador, asustar y divertir a la vez. Además, Obsession lo consigue sin ínfulas ni pretensiones de gran película, sino como un absoluto entretenimiento del que disfrutar. Tiene sustazo, usa recursos que te generan malestar, hace reír, y pasas un rato estupendo.